Antes de que existieran las tinturas con gotero, las cápsulas y las gomitas de CBD, existía una planta. Una que los seres humanos llevan cultivando desde hace más de diez mil años sin saber del todo por qué les hacía sentir mejor. La historia de la planta de cáñamo y la del CBD son, en muchos sentidos, la misma historia contada en dos tiempos distintos: el de la intuición ancestral y el del conocimiento científico.
Entender de dónde viene el cannabidiol —su origen botánico, su trayectoria histórica y el camino que recorrió desde planta silvestre hasta producto en un frasco— es la base para entender por qué existe y qué lo hace tan distinto de otras sustancias en el mercado del bienestar.
¿Qué es la planta de cáñamo y de dónde viene originalmente?
El cáñamo ha sido cultivado y utilizado por diversas civilizaciones durante miles de años. Ha sido ampliamente valorado por su versatilidad y facilidad de cultivo, especialmente en la antigua Asia y Europa. Con una historia que se remonta a hace entre 10,000 y 12,000 años, el cáñamo está entre las primeras plantas domesticadas para obtener fibra.
Botánicamente, el cáñamo pertenece a la especie Cannabis sativa y se distingue de otras variedades de cannabis por su bajo contenido de THC —el compuesto psicoactivo— y su alta concentración de CBD. Lo que hoy define legalmente al cáñamo es ese umbral: cualquier planta de cannabis que produzca menos del 0.3% de THC en peso seco se considera cáñamo.
En Asia, particularmente en China, hay registros que datan de 2800 a.C. muestran que el cáñamo era un producto agrícola clave. Se utilizaba en herramientas cotidianas, vestimenta y ceremonias. A través de las rutas comerciales, el cultivo de cáñamo se extendió a Europa, donde fue rápidamente adoptado por civilizaciones como Grecia y Roma.
El cáñamo no nació como planta medicinal ni industrial: nació como planta útil en el sentido más amplio. Sus fibras servían para hacer cuerdas, telas y velas; sus semillas para alimentar; su resina para rituales y, con el tiempo, para curar.
¿Cuál es la historia del cáñamo en las civilizaciones antiguas?
Las primeras pruebas del uso del cáñamo se remontan al año 8000 a.C., concretamente en Oriente. El lugar y la fecha proceden del descubrimiento de fragmentos de cerámica antigua —en los que se grabaron marcas de cuerdas de cáñamo— de la China moderna y Taiwán. Los primeros hallazgos de tejidos fabricados con fibras de cáñamo se remontan a Mesopotamia, el actual Irak y sus alrededores. Entre 2000 y 800 a.C., el uso del cáñamo y el hachís se extendió también a Japón, Corea y el subcontinente indio.
Pero el cáñamo no era solo un material. Muy pronto, distintas civilizaciones descubrieron sus propiedades sobre el organismo:
El primer uso documentado de medicamentos derivados del cannabis se remonta al año 2737 a.C., cuando el emperador chino Sheng Nung utilizó té con infusión de cannabis para diversas dolencias, entre ellas malaria, reumatismo y gota.
El Nei Ching, la obra más antigua de la literatura médica china, explica los usos terapéuticos de diversas partes de la planta como las flores, las semillas y la resina. Otra de las zonas donde más antiguamente se puede atestiguar la presencia del cáñamo es el subcontinente indio: los restos más antiguos de fibras de cáñamo hallados en esa zona se remontan al siglo XV a.C.
En la Edad Media, el cultivo y el consumo de cannabis habían llegado a casi todos los rincones del planeta. El cannabis llegó a África a través de comerciantes árabes, convirtiéndose en parte de la medicina tradicional y los rituales culturales. Se utilizaba para aliviar el dolor del parto, tratar la malaria y potenciar las prácticas espirituales.
¿Cómo llegó el cáñamo a América y cuál fue su importancia histórica?
El cáñamo fue traído a América por colonos europeos en el siglo XVI. Se cultivaba principalmente para la fabricación de cuerdas, velas y textiles.
La relevancia histórica del cáñamo en el continente americano alcanzó niveles que hoy sorprenden: a finales del siglo XVIII, todos los granjeros de las colonias americanas estaban obligados por ley a cultivar cáñamo como cultivo principal en sus campos. En 1776 se redactó la Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos sobre papel de cáñamo. Incluso las primeras versiones de la bandera estadounidense estaban hechas de fibras de cáñamo, para ofrecer resistencia a la erosión del aire salado.
En México, la historia del cáñamo también tiene raíces profundas. La planta llegó con los primeros conquistadores europeos y se cultivó en distintas regiones del país, aunque su uso fue mutando a lo largo de los siglos bajo la influencia de distintas políticas coloniales y, más tarde, nacionales.
¿Cuándo comenzó el uso medicinal documentado del cáñamo?
El salto del cáñamo como fibra al cáñamo como medicina en el mundo occidental moderno tiene un nombre clave: en la década de 1830, Sir William Brooke O'Shaughnessy estudió los efectos beneficiosos del cáñamo en pacientes con reumatismo, cólera y tétanos. Sus investigaciones en la India británica fueron de las primeras en documentar rigurosamente el potencial terapéutico del cannabis en un contexto clínico occidental.
Más adelante, a finales del siglo XIX, se cree que la reina Victoria utilizó CBD para aliviar los dolores menstruales durante su reinado. Aunque el término "CBD" no existía entonces, el preparado que usaba su médico personal, sir J. Russell Reynolds, era un extracto de cannabis.
El CBD, uno de los principales cannabinoides de la planta de cannabis, tiene una larga e interesante historia de uso humano. A pesar de estos ejemplos históricos, décadas de prohibición del cannabis oscurecieron la percepción pública del CBD, y es comprensible que muchos asuman que sus potenciales beneficios terapéuticos son un descubrimiento reciente. Sin embargo, no es así.
¿Cómo fue la prohibición del cáñamo en el siglo XX y qué consecuencias tuvo?
El siglo XX representó un punto de inflexión brutal en la historia del cáñamo. A partir de los años veinte, el uso terapéutico del cannabis pasó a un segundo plano. Por el contrario, su efecto psicotrópico pasó a primer plano, y la investigación científica se paralizó, o casi.
El siglo XX marcó un punto de inflexión en la historia del cannabis, con cambios drásticos en su estatus legal y cultural. A principios del siglo XX, el cannabis se asoció con los inmigrantes mexicanos y los músicos de jazz afroamericanos, lo que alimentó campañas racializadas.
La creciente ola de sustancias adictivas penalizadas y perseguidas contribuyó a arrastrar al cannabis a una prohibición progresiva a nivel estatal, que en 1937 fue completa en todo EE.UU. y se extendería a todos los países del mundo. Además, interesaba abrir paso a las recientes fibras sintéticas derivadas del petróleo.
Esta prohibición no solo afectó al uso recreativo del cannabis: detuvo décadas de investigación científica sobre sus compuestos terapéuticos, incluido el CBD, cuyo potencial quedó congelado bajo el peso de la política.
¿Quién descubrió el CBD y cuándo se identificó por primera vez?
En 1940, el químico estadounidense Roger Adams y su equipo en la Universidad de Illinois aislaron por primera vez el cannabidiol (CBD). Aunque el descubrimiento inicial no permitió entender completamente su estructura, sentó las bases para investigaciones futuras.
Curiosamente, el CBD fue el primer cannabinoide aislado —no el THC. Más tarde, las investigaciones de Adams descubrieron también el tetrahidrocannabinol.
El capítulo siguiente lo escribió un científico israelí que marcaría la historia de la cannabinología: en 1963, el Dr. Raphael Mechoulam describió la estructura química del CBD. Este avance ayudó a crear una base para entender el cannabinoide y cómo podría utilizarse en un contexto terapéutico. El descubrimiento de la estructura química del CBD contribuyó a descubrir la estructura química del THC, un año después.
Mechoulam explicó sus primeras motivaciones: "A principios de la década del 60 me sorprendió descubrir que, mientras que la morfina se había aislado del opio hacía 150 años, y la cocaína hacía 100 años, la química del cannabis todavía no se conocía. El compuesto o los compuestos activos nunca se habían aislado en forma pura, y las estructuras no se conocían. Para entender la farmacología y hacer ensayos clínicos, se necesita una base química sólida".
¿Qué hitos científicos impulsaron el conocimiento moderno del CBD?
Tras el trabajo de Mechoulam, la ciencia del CBD fue avanzando en etapas:
1946: El CBD fue probado en animales de laboratorio y los resultados iniciales fueron prometedores, demostrando que no contenía efectos intoxicantes.
1980: Mechoulam realizó un estudio sobre la aplicación del CBD para el tratamiento de la epilepsia. Tras administrar 300 mg de CBD a un grupo de 8 personas durante cuatro meses, las convulsiones de la mitad de los sujetos cesaron, mientras que las de los demás experimentaron un drástico descenso.
Década de 1990: El descubrimiento del sistema endocannabinoide fue sorprendentemente reciente, ya que se remonta a principios de la década del 90. "Los receptores no existen porque haya una planta ahí fuera; los receptores existen porque nosotros, a través de compuestos fabricados en nuestro cuerpo, los activamos", subraya Mechoulam. Este hallazgo —que el cuerpo humano produce sus propios cannabinoides y tiene receptores específicos para recibirlos— cambió completamente la forma de entender el CBD.
2018 en adelante: A principios de diciembre de 2020, la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas decidió retirar el cannabis de la Lista IV de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes. La OMS también especificó que el CBD no está sujeto a controles internacionales. Más de 50 países han legalizado ya el consumo de cáñamo terapéutico.
¿Cómo se extrae el CBD de la planta de cáñamo hoy?
Una vez cultivada la planta, el CBD no está listo para consumirse directamente: debe extraerse y purificarse. Los métodos más utilizados son:
Extracción con CO₂ supercrítico: Considerado el estándar de calidad más alto. Utiliza dióxido de carbono a alta presión y temperatura para separar el CBD del resto de la planta, sin dejar residuos de solventes. Preserva mejor el perfil de terpenos y cannabinoides.
Extracción con etanol: Método más accesible y ampliamente utilizado. El etanol disuelve los compuestos deseados; luego se evapora para obtener el extracto. Puede arrastrar clorofila u otros compuestos no deseados si no se refina bien.
Destilación y refinado: Los extractos crudos pasan por procesos adicionales para alcanzar el nivel de pureza deseado, ya sea espectro completo, amplio espectro o CBD aislado.
La calidad del proceso de extracción determina, en gran medida, la calidad del producto final. Es por esto que un certificado de análisis (COA) de laboratorio externo es tan importante al elegir cualquier producto de CBD. Puedes aprender a leerlo en nuestra guía sobre cómo interpretar la etiqueta de un producto CBD.
Del campo al frasco: cómo se convierte el cáñamo en los productos que conoces
La planta de cáñamo se cultiva, se cosecha —priorizando las flores y cogollos donde se concentran los tricomas y los cannabinoides— y se procesa. El extracto resultante se combina con un aceite portador —habitualmente aceite MCT de coco— para crear tinturas y aceites, o se formula en distintas bases para producir cápsulas, gomitas, tópicos o bebidas con CBD.
Cada formato conserva en mayor o menor medida el perfil original de la planta dependiendo del tipo de espectro utilizado. Un producto de espectro completo lleva consigo terpenos, cannabinoides menores y flavonoides, toda la riqueza de la planta. Uno de CBD aislado es solo la molécula, sin el resto del ecosistema vegetal. Para entender por qué esto importa, puedes leer sobre el efecto séquito y la sinergia entre compuestos del CBD.
Una planta de diez mil años que la ciencia apenas está empezando a entender
La historia del CBD es, en esencia, la historia de una planta que los seres humanos nunca dejaron de usar —aunque durante un siglo les dijeron que debían hacerlo. La historia del cannabis es una historia de resiliencia, adaptación y transformación. Desde sus antiguas raíces como planta sagrada y medicinal hasta su resurgimiento moderno como símbolo de bienestar, el cannabis ha moldeado a la humanidad y ha sido moldeado por ella durante milenios.
Hoy, con décadas de investigación acumulada y un marco regulatorio que avanza en la mayoría de los países —incluido México— el cáñamo vuelve a ocupar un lugar legítimo. No como moda, sino como continuación de algo que siempre estuvo ahí. Si quieres conocer los conceptos clave para comprar CBD de forma informada, te recomendamos nuestro glosario de términos de CBD y, si tienes dudas sobre lo que has escuchado del tema, los mitos más comunes sobre el CBD son el mejor punto de partida.
Preguntas frecuentes
¿El cáñamo y la marihuana son la misma planta?
Ambas pertenecen a la misma especie botánica, Cannabis sativa, pero son variedades con perfiles químicos muy diferentes. El cáñamo tiene menos de 0.3% de THC y es rico en CBD; la marihuana tiene un contenido de THC notablemente mayor. Es la misma especie, pero con propósitos y efectos distintos.
¿El CBD existía antes de que lo descubrieran los científicos?
La molécula de CBD siempre existió en la planta. Lo que hizo la ciencia del siglo XX fue aislarla, nombrarla e identificar su estructura química. Los usos históricos del cannabis incluían el CBD sin que nadie lo supiera; simplemente se consumía el extracto completo de la planta.
¿En qué parte de la planta de cáñamo se concentra el CBD?
Principalmente en las flores y cogollos, donde se encuentran los tricomas: las pequeñas glándulas resinosas que producen los cannabinoides y los terpenos. Las hojas contienen concentraciones menores, y los tallos y semillas son prácticamente nulos en CBD.
¿Por qué se prohibió el cáñamo si no es psicoactivo?
La prohibición del siglo XX no discriminó entre variedades: todo el cannabis quedó bajo el mismo marco legal restrictivo. Factores políticos, económicos —como el auge de las fibras sintéticas— e intereses de distintos sectores convergieron para que el cáñamo quedará incluido en la prohibición general, a pesar de no producir efectos psicoactivos.
¿Cuándo se descubrió que el CBD no era psicoactivo?
Los primeros ensayos en animales en 1946 mostraron que el CBD no tenía efectos intoxicantes. La confirmación científica más sólida llegó con los trabajos de Raphael Mechoulam en los años 60, quien además estableció la diferencia estructural entre el CBD y el THC, explicando por qué uno altera la percepción y el otro no.
¿México tiene historia de uso del cáñamo?
Sí. El cáñamo llegó a México con los colonizadores españoles en el siglo XVI y fue cultivado en distintas regiones del país. Su uso fue evolucionando hasta que, en el siglo XX, quedó sujeto a las mismas restricciones internacionales que el resto del mundo. Hoy, México cuenta con un marco regulatorio en construcción que distingue el cáñamo industrial del cannabis psicoactivo, abriendo espacio para productos de CBD como los que pueden encontrarse en cbdlife.com.mx.